Este proyecto, que formará parte de las actividades conmemorativas del 10º aniversario del IES “Odón Betanzos” de Mazagón, consiste en la construcción de una balsa, de entre seis u ocho metros de eslora, construida básicamente por tapones de corcho, cortezas de alcornoque arrastradas hasta la mar y chalecos salvavidas usados por los inmigrantes para atravesar el mediterráneo.

El objetivo básico del Proyecto es concienciar al alumnado, y por ende a su entorno más inmediato, así como a la localidad de Mazagón y resto de la provincia de Huelva del drama que supone para los inmigrantes el alcanzar Europa mediante cualquier tipo de medio flotante, aun a riesgo de perder la vida. Lamentablemente, se denota una insensibilización general al respecto debido a la reiteración de estos sucesos en los medios de comunicación, razón por la que se pretende hacer eco de que se deberían implementar los medios para que no se produzca ni una muerte más.

El proyecto, planeado a largo plazo (un año de duración), contará con la colaboración de las instituciones responsables de la seguridad en el mar y de profesionales de la náutica, muchos de los cuales, ya se han ofrecido voluntarios para colaborar.

Este plan es único, dado que no existe referencia de algo similar que se haya realizado jamás, razón por la cual deberá ser elaborado con la máxima meticulosidad, en previsión de cualquier riesgo imprevisto.

Construcción de la balsa

Como premisa inicial el diseño queda abierto al que se decida en última instancia como más oportuno, ya que en el proyecto la parte fundamental consiste en la idea que se pretende transmitir.

Básicamente los materiales de construcción serán redes cosidas de forma tubular que constituyan el cuerpo de la embarcación, corcho de relleno, lonas, cabos y clavos o tornillos.

Se utilizarán chalecos salvavidas que los inmigrantes abandonan en el Estrecho o en los centros de recepción como parte del relleno de la embarcación.

El diseño de las balsas podría ser del “tipo de papiro”, pero lo más recomendable será consultar con expertos y realizar algunas pruebas previas guiadas por los profesores de diversas tecnologías.

En ningún caso participaran los alumnos en la utilización de herramientas que puedan entrañar cualquier tipo de peligro físico, ni manejo inadecuado para sus edades. Su labor principalmente se enfocará a la recopilación y ubicación de los corchos, pequeñas maderas, y manejo de cuerdas o velas.

La nave se confeccionará con una aerodinámica adecuada para alcanzar la meta en menos de veinticuatro horas, a cuyo efecto contará con velas y cuatro remos.

El boceto que aparece a continuación podría constituir una aproximación del diseño,


El interior del casco estaría relleno de tapones de botellas o trozos de corcho de los que arroja la mar después de cada temporal o lluvias continentales.

La cubierta albergará un espacio cerrado con apertura hacia la mar que constará de paredes de lona para su uso como baño.

Desplazamiento náutico

Una vez construida la balsa, en el mes junio de 2018, se realizará una travesía de quince millas, distancia que separa Mazagón de Matalascañas, con una tripulación en la que se incluirán alumnos, valiéndose únicamente de las mareas, el viento y remos

El desplazamiento solo podrá ser generado mediante el uso del viento y el empleo de remos.

Se intentará aprovechar el foreño (viento predominante del oeste) y salir en una pleamar.

Seguridad

Se reunirán todos los medios de seguridad necesarios para este tipo de desplazamiento náutico (chalecos salvavidas, bengalas, etc.). Sistemas de contacto telefónico y por radio (walkie talkie).

La travesía se realizará acompañada la balsa por una flota de embarcaciones, oficiales y privadas, que sirvan de soporte y seguridad en la travesía.

Señas de identidad

La vela llevará dibujado un ojo de los que adornaban los barcos fenicios, que se siguieron pintando en las embarcaciones de los marineros asentados en la Torre del Loro hasta los años sesenta y el nombre del proyecto.